Archivo mensual: octubre 2013

La Vanguardia ex-Española

La Vanguardia, de manera soterrada y silenciosa, sigue apostando por las grandes fortunas, oligarquías, intereses económicos… y nos va machacando con su poder mediático. La Vanguardia (ex-Española) nunca fue realmente ‘catalana’, sólo cuando la cuenta de resultados se impuso y tuvo que editar en catalán después que otros diarios lo hicieran. Ahora intenta convencernos de que con un poco más de alpiste, ‘la pela es la pela’ , la mayoría va a modificar su criterio ‘porque quiere seguir en España’, eso si, además con una ‘modificación de la Constitución que permita el encaje’. Esa es otra manera de vendernos humo, porque cualquier modificación (a la que los partidos de prácticamente todo el arco parlamentario están cerrados) será larga y penosa, y al final acabará como acabó el Estatut, diluida, derretida, maquillada…, aunque claro está, sin la posible intervención del Tribunal Constitucional. Ya se bastarán los señores líderes de los partidos (empezando por los nuestros, de momento hasta hoy: Duran, Navarro, S Camacho, etc) para poco a poco, deliberación tras deliberación, comisión tras comisión, votación tras votación, campaña tras campaña, elecciones de nuevos diputados, etc etc … ya se encargarán – repito- de que algo cambie para que todo siga igual. Y al final, los catalanes de habla castellana o catalana seguiremos sometidos a los intereses personales o empresariales de unos pocos, incontrolables, y al dictado de los ineficaces ministerios del gobierno central y de la captación de votos de los partidos por todo el territorio español a costa de ‘demonizarnos’ y ‘nazificarnos’, no al principio, pero si en cuanto las aguas hayan vuelto a su cauce.
NO NOS DEJEMOS ENGAÑAR : La Vanguardia (y El País también) sirve a determinados intereses, es su altavoz silencioso, sabe de su influencia a través de artículos inodoros e insípidos , argumentando en base a encuestas bien trabajadas que aparentan fiabilidad y veracidad. Pero el único ‘pacto fiscal’ válido es aquel que va a permitir a Catalunya cobrar todos sus impuestos y gastar su dinero como los catalanes quieran (incluyendo aportaciones a la UE y compensaciones y pagos por ‘ divorcio matrimonial’) . Y el invento de la tercera vía es el mantenimiento de políticos que han hecho de su habitación en el Palace y su billete en el Puente Aéreo (ahora el Ave) su modus vivendi y que ya no sabrían dedicarse a otra cosa que no sea ‘este modo de hacer política’, discursear en la prensa (que casualidad: La Vanguardia ex-Española), oírse en los desayunos radiofónicos. Y se apuntan a terceras vías aquellos otros políticos incipientes que a fin de cuentas quieren llegar a ser como sus mayores, es decir, tener algo así como una habitación en un Palace, disfrutar de billetes y prebendas, engordarse viéndose en primeras planas o escuchándose en televisiones y radios. Para todos ellos, lo del ‘bien de España’ y ‘el bien de los catalanes’ es pura retórica, porque se juegan su puesto de trabajo, su salario mensual y deseo no pensar que también sus comisiones y sobres bajo mesa, presentes o de proyección futura.
NO NOS DEJEMOS ENGAÑAR: los cambios solamente son posibles con gente valiente, soñadora y utópica. De los cobardes no hay nada escrito. El momento es histórico para bien o para mal. Nuestros nietos merecen heredar un nuevo país, una nueva ilusión que les haga recuperar los valores del esfuerzo, el trabajo, la seriedad, la sobriedad… Y todo ello en un mundo moderno, sin renunciar a nada. No les podemos condenar de por vida a seguir unidos a quienes nunca han renunciado a ser los conquistadores, han demostrado el continuo menosprecio por la cultura y el sentir catalán, han confundido nuestro carácter dialogante, pacifista y pactista con la debilidad, el temor o el conformismo. Si que es cierto que al principio no todo será igual, que problemas los habrá por todas partes y que nos lloverán chuzos del cielo; pero el astro sol seguirá saliendo todos los días, la tierra seguirá girando y finalmente, sí,  las aguas volverán a sus cauces, renovados y diferentes, los nuestros, pero volverán. Así ha sido siempre y así será.

http://www.lavanguardia.com/politica/20131006/54390577045/pacto-fiscal-tercera-via-duran-opciones-separacion.html

@JmRLluch

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Respuesta a Jordi Llovet ( Traducción del artículo de Ramón Vilardell en Vilaweb, 05-10-13)

Ramon Vilardell

05.10.2013
Respuesta al artículo Estética y poder de Jordi Llovet

En Jordi Llovet, profesor retirado de la UB, regala sus lectores del País un artículo (Estética y poder, publicado el 2.10.2013) que no se aguanta por ninguna parte, pero el contenido del cual más de uno se apresurará (movido por el fácil e interesado histerismo) a dar por bueno.

A parecer del señor Llovet, el independentismo catalán incurriría, para implantarse y hacerse valer, en el esteticismo totalitario. No es el primero que lo dice (ni será el último, desgraciadamente). Como que , a pesar de haber lanzado la comparación (con el que esto implica), no se atreve a mentir y a hablar de intimidación y coacciones (como otros ‘opinadores’ más escorados a la paranoia), se limita a decir que toda esta manifestación “estética” es puro sentimiento sin contenido, cuando menos racional. Mera faramalla que se deshinchará o se tendría que deshinchar pronto para dar paso al auténtico debate, al verdadero juego democrático, que es reposado, serio, dialogando, “racional”.

Creo que es necesario salir al paso, como se dice, de esta interpretación que no por ser fácilmente desmontable puede dejar de hacer daño, como decíamos. Alguien le tiene que recordar y hacer saber al Sr. Llovet algunas verdades relativas al proceso que estamos viviendo.

1. La aproximación “racional”, pautada, negociada, a la cual apela, y de la cual parece sentir como nostalgia, YA tuvo lugar con la reforma y el referéndum del estatuto ahora hace unos pocos años. El Tribunal Constitucional se encargó bastante bien de señalar los límites del estado español a la hora de interpretar y de aceptar la voz popular expresada democráticamente… Esta vía que reclama el autor del artículo parece, actualmente, muerta (asesinada por una de las partes…). A pesar de esto, el autor del artículo parece querer invitarnos al laberinto bizantino de la tercera vía (no, gracias!)… olvidando que si hay alguna vía (también la tercera!) es gracias a la presión de la movilización popular.

2. A diferencia del que opina el señor Llovet, el independentismo es un ideal colectivo cargado de razones, colmado de argumentaciones, con propuestas y análisis a rebosar… Tal vez no se había vivido nunca en Cataluña una tal efervescencia intelectual ligada a un proyecto político, a la actualidad pública. Estamos hablando del estallido, de la eclosión final de lustros, décadas (siglos?) de reflexión, de debate, de estudio sobre todas las fórmulas y las posibilidades de ensambladura dentro de España, así como el balance de todos los fracasos de las diferentes tentativas… Afirmar (altiva y alegremente) cómo hace Jordi Llovet que el movimiento independentista es vacío de contenido, que es ruido y humo es una gran mentira, una insultante barbaridad, indigna de cualquier persona con dos dedos de frente.

3. Nuestro articulista no parece tener bastante presente que el proceso independentista, si bien ha acabado contando con el apoyo, el acompañamiento del gobierno catalán, es, en sus orígenes y en la expresión pública un proyecto eminentemente popular, fruto de la voluntad y del esfuerzo de la sociedad civil. Si el señor Llovet cree que desde lo que son las bases populares se pueden hacer las cosas de otra manera que apelando a algún tipo de movilización, no ha entendido nada de la relación de fuerzas que configuran la dinámica y el escenario políticos. Cuando no se le hace caso por los canales y conductas reglados, legales (ver punto 1.), el pueblo, para incidir en el curso de la política no tiene más remedio que hacerse ver, es decir movilizarse. Mal le pese y le desagrade al Sr. Llovet esto es democracia, esto es libre expresión, esto es ágora.

4. El autor de ‘Estética y poder’ parece ignorar, querer ignorar, que no todos los cambios comunitarios, no todas las revoluciones son necesariamente totalitarias (ni tampoco violentas). Se diría que quiere dejar como sobreentendido que la única política realmente seria y respetable seria la discurriría por los cauces institucionales y legales. Esto es olvidar cuantas veces, a lo largo de la historia, la libertad ha tenido que saltar por encima de las barreras que la ley ha erigido frente a ella, para negarla y contenerla. Son numerosos los casos en que el derecho ha tenido que negar la ley, en que la justicia ha tenido que abatir falsos ídolos y superar construcciones jurídicas al servicio de una minoría o de una nación opresora. La historia está llena de casos así, y no tenemos motivos para dudar, puesto que está en la lógica de las cosas que sea así. En cambio, si damos crédito al que el articulista que nos ocupa, cada vez que hay exaltación popular, con aparición de banderas, banderines, pancartas, eslóganes, etc. estaríamos delante de un movimiento totalitario. Pues no, lo sentimos.

O el que ocurre es que el Sr. Llovet siempre ha sido del lado de la legalidad, fuera esta la que fuera (nazi, estalinista, franquista?)  No negamos el peligro que un totalitarismo sustituya otro totalitarismo, pero los totalitarismos de sustitución no se improvisan y muestran ya mucho antes de su triunfo su ideario y sus intenciones totalitarias. No estamos en este caso.

5. Comparar el movimiento independentista con el totalitarismo no sólo es una comparación falsa, cómo hemos visto, en el plan del contenido y de las motivaciones, sino también a nivel “plástico”, “estético”. Qué tiene que ver un desfile de soldados uniformados y armados (o de miembros del partido perfectamente disciplinados e igualmente uniformados) ante un líder supremo, con la organización de un acto reivindicativo con participación de abuelos y niños, abierto a todo el mundo, de carácter festivo y pacífico, sin culto a la personalidad de nadie… Donde diantre se puede ver, establecer, ningún paralelismo? Sólo desde la más absoluta mala fe se puede hacer ver que existe una similitud entre los dos fenómenos. Totalitario quiere decir con vocación violenta y no es el caso: dónde es la violencia independentista? Alguien la  ha visto? Alguien tiene pruebas que se esté preparando? Por favor, que las exponga con pelos y señales. Gracias.

La lectura del artículo del Sr. Jordi Llovet nos hace pensar que estamos ante un caso más de resentimiento disfrazado de esnobismo. Detrás su absurda bilis detectamos lo que podríamos denominar esteticismo elitista. Sospechamos que el Sr. Llovet, no participando ni del espíritu ni de la vivencia efectiva del proceso soberanista, sintiéndose (auto)excluido, se revuelve en contra disparando saetas envenenadas desde su torre de marfil… en espera de recibir el aplauso, el calor de la gratitud y la simpatía de aquellos que sufren de idéntico mal que él. Flaco servicio a la democracia y a Cataluña, señor Llovet.

Ramon Vilardell es filósofo.

@JmRLluch

Notas:

Original en : http://www.vilaweb.cat/opinio_contundent/4148088/resposta-larticle-estetica-poder-jordi-llovet.html

Artículo de Jordi Llovet: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/10/02/quadern/1380744073_330553.html

Traducción artículo: https://jmrlluch.wordpress.com/2013/10/05/estetica-y-poder-traduccion-del-articulo-de-jordi-llovet-en-el-paisquadern-del-02-10-13/

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Estética y poder (Traducción del artículo de Jordi Llovet en El País/Quadern del 02-10-13)

Estética y poder
“Sólo los totalitarismos utilizan medios estéticos para afirmarse”
JORDI LLOVET Barcelona 2 OCT 2013 – 22:01

Sólo los totalitarismos se pueden permitir el uso y el abuso de elementos estéticos para afirmarse. Como la historia ha demostrado en cantidad suficiente, desde el Egipto de los faraones y la Roma imperial hasta el fascismo italiano o el nazismo, pasando por Napoleón y todas las dictaduras de los dos últimos siglos, los regímenes totalitarios —o aquellos que aspiraban a llegar a tal extremo— han usado, como elemento de propaganda, todo tipo de recursos y procedimientos basados en la emoción, el efectismo, la admiración, el encantamiento o la fascinación. El ejemplo más notable, muy presente en la memoria de nuestros lectores (cuando menos, en la memoria audiovisual), es el del Tercer Imperio alemán: grandes desfiles con soldados perfectamente alienados (hoy todavía se ven a las paradas de Corea del Norte); abundancia de estandartes, banderas y pendones; discursos altisonantes que no suelen decir casi nada, salvo tópicos; encuentros de masas entusiastas; insignias de todo tipo; proyección de dichas insignias en las tazas para tomar el café y, si fuera el caso, en pendientes, toallas y camisetas, etcétera. Todos entenderán perfectamente a que me refiero.

Esta inflación de los elementos estéticos (del griego ‘aesthesis‘, es decir, relativo a las sensaciones, no a la razón) se propaga, dentro de una sociedad con voluntad de identidad total, con un dinamismo y una progresión propiamente geométrica: porque conviene, cada día que pasa, aturdir algo más a la ciudadanía, mantener la llama viva, no permitir que las impresiones recibidas desfallezcan ni un solo punto. En propiedad, esta exageración del elemento estético está, por ella misma, condenada: 1. a ocultar todas las dimensiones racionales (si es que existen) de la ideología política que aspira a un objetivo total, y 2. a magnificarse y multiplicarse hasta la apoteosis. A veces, esta apoteosis ha venido marcada por la desaparición voluntaria del guía del experimento político (es el caso de Hitler); a veces, lo ha señalado la ejecución, sin manías, del líder: de un modo irreflexivo (Mussolini), de un modo sumario (Ceaucescu).

Ahora bien: una democracia no se puede permitir jugar con este tipo de elementos. No es que sea algo que no ha lugar en las democracias parlamentarias por el solo hecho que, como es sabido, aquello que domina es el diálogo y la discusión conversada; es que, en toda democracia verdadera —como lo son todas las de la Unión Europea, porque esto es un requisito para formar parte—, todos las parafernalias y la oriflama estéticas que uno pueda imaginarse —manifestaciones, amarillos dispersos, cadenas humanas, camisetas tribarradas o  cuatribarradas, da igual— acaba topando con un discurso racional más poderoso que los presupuestos del movimiento estético mismo, que lo reduce y lo minimiza hasta el estatus de la anécdota sentimental, y, por tanto, algo tan inofensivo cómo inoperante. Por eso toda aspiración democrática —y Cataluña tiene una con la marcha directa muy metida—, acaba en manos de una opinión mucho más contrastada, medida, conversada y dialéctica que toda manifestación estética  sensorial, sentimental y emocional. Entonces, si se da el caso, cuando las aspiraciones emprendidas en base a mecanismos sensacionales derivan por fin en un dialogo racional y una información completa de la cuestión que se encuentra en juego, la ciudadanía queda perpleja y se siente huérfana y desvalida, para no decir estafada. Porque los totalitarismos no tienen límite; la democracia, sí.

Hay publicaciones que explican muy bien esta cuestión, y las tenemos que referir en esta página. Por un lado, un artículo de Saul Friedländer, ‘La fascinación del nacionalsocialismo’, aparecido en una ‘plaquette’ extraordinaria, por desgracia no traducida: Die Verführungskraft des Totalitären (El poder de fascinación de lo totalitario), publicado por el Hannah-Arendt-Instituto en 1997, la primera frase de la cual dice: “No hay una estética de la democracia”. Por otro lado, un libro perfectamente asequible en estos momentos, traducido al castellano, que hará las delicias de toda persona que se haya alguna vez preguntado como fue que el nazismo cogiera tan grande impulso: Frederic Spotts, ‘Hitler y el poder de la estética’, Antonio Machado Libros, 2011.

@JmRLluch

Notas:

Artículo original en : http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/10/02/quadern/1380744073_330553.html

Respuesta de Ramón Vilardell en Vilaweb : http://www.vilaweb.cat/opinio_contundent/4148088/resposta-larticle-estetica-poder-jordi-llovet.html

Traducción de la respuesta en: https://jmrlluch.wordpress.com/2013/10/05/respuesta-a-jordi-llovet-traduccion-del-articulo-de-ramon-vilardell-en-vilaweb-05-10-13/

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El regreso de la política (Traducción del escrito de ‘lejarza’ en el blog “Argelaguer Vall del Llierca”)

El regreso de la política

Enric Ramionet

Ha vuelto la política. Al Facebook, por ejemplo, que es uno de los nuevos espejos de las relaciones humanas, tiene una presencia creciente. Aquellos mensajes de naturaleza banal y un poco impúdica que predominaban, al estilo de: aquí me tenéis: matando la araña, o las comidas con la familia, o los paseos con el perro, o las fiestas con la pandilla y las fotografías donde todavía se exhibían cabelleras abundantes y toda aquella espuma de los días que intercambiábamos con los amigos, han sido progresivamente sustituidos por las noticias de combate. Ya me imagino que depende de la red de amistades que tiene cada cual –que debe de ser, por cierto, una manera de definir la propia personalidad– pero en general, diría que era una evolución inevitable. Cómo no aprovechar tanta vitalidad, tanta agilidad y tanta velocidad para el activismo? Y como mantener la ligereza en tiempo de tanta trascendencia? Porque, de hecho, el que realmente ha cambiado es el aire de los tiempos. Ha devuelto la política aunque lo haya hecho con otra apariencia, con un talante más escéptico y desconfiado, rechazando los caminos convencionales y las respuestas más académicas. Es cómo si todos juntos hubiéramos entendido y asumido la máxima que dice que el problema de los que no se interesan por la política es que serán gobernados por gente a quien sí lo interesa. El impacto de la crisis ha dejado a cuerpo descubierto toda la carcasa más humilde del sistema: las limitaciones y esclavitudes de las formaciones políticas, las complicidades y connivencias entre determinadas élites y las reglas viciadas e injustas que siempre favorecen y perjudican los mismos. No sé si usted participa activamente en el espacio que proponen estas redes sociales y no sé qué pie calzan sus amistades, pero las mías, que son más bien heterogéneas, me proporcionan diariamente una selección de noticias seleccionadas de la prensa convencional y de la más alternativa que te dejan a un paso de salir a la calle. El estallido del independentismo que ha arrastrado y descolocado los líderes políticos es un ejemplo de las inercias que ha desencadenado este nuevo protagonismo popular y la convicción que las movilizaciones y las rupturas son imprescindibles. El éxito del Proceso Constituyente, que esta semana reunió a Orillas del Ter a prácticamente un millar de personas, es otro. Un ejemplo más omnímodo, más ambicioso, que entiende que nuestras miserias no tienen Madrid como único responsable, que devuelven la esperanza de construir una sociedad más justa y habitable, más atenta a las desigualdades y al bienestar de las personas. La política ha vuelto porque vuelve a tener sentido. Porque trasciende las costuras de un sistema sin alma y de una legalidad vigente que ahora son mayoría los que ya identifican con la ley de la selva, es decir, aquella que los leones defienden porque los favorece. Y es por eso que al Facebook, los amigos ya no me enseñan la foto del niño con el jersey nuevo sino la imputación de los directivos de una entidad bancaria.

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Carta a Duran, de Silvia Casola (Traducción del texto de Vilaweb)

Carta a Duran: ‘No le consiento que dé lecciones desde la habitación del Palace’

Sílvia Casola, futura profesora y militante activa de ERC, critica fuertemente a Duran y Lleida · El político había dicho que con el sueldo de profesor no podría vivir 

Las declaraciones de Josep Antoni Duran y Lleida diciendo que si dejaba la política no se dedicaría a la docencia porque no tendría ni para comer han desatado una serie de muestras de indignación en internet. Una multitud de comentarios en las redes sociales, y también en ‘blogs’, como el de Sílvia Casola, que ha escrito una ‘Carta a Duran’ donde ataca fuertemente las palabras del dirigente de Unión. 

‘Hoy le recordaba a Mònica Terribas que es diputado desde el 1982 (yo no había ni nacido!), y todavía tiene la cara dura de decir que no sabe como se ganará la vida si deja la política? Ha hecho de la política su gallina de los huevos de oro, y es la gente como usted quien malogra la imagen de la política, de la gente que nos dedicamos a la política al nivel que sea’, escribe Sílvia Casola a su blog’. Casola es socióloga, prepara una tesis doctoral, hace un máster en docencia universitaria y es militante de las Juventudes de ERC. 

Explica qué espera de su carrera docente: ‘Un sueldo precario que con suerte permita sobrevivir, unas futuras plazas de trabajo inexistentes y sin prácticamente ninguna opción para obtener financiación futura permitiendo una única salida: marchar fuera.’

Recuerda a Duran que sus compañeros con plaza fija tienen los ‘sueldos recortados, cargas docentes y de investigación muy elevadas’. Y añade: ‘A usted poco lo he oido defendernos en el Congreso, no lo he oido defendernos cuando las becas no se publican, ni cuando han hecho unos brutales recortes en I+D+i  (excepto en todo aquello que hace referencia a la investigación militar), ni tampoco defender un marco catalán de investigación.’

Se lo dice quien hace más de diez años que milita a las JERC, donde ha tenido varias responsabilidades ‘sin cobrar nunca un solo euro’, y que este tampoco es su objetivo.

Y acaba, contundente: ‘Hoy, como (futura/proto) profesora y como política me ha ofendido profundamente, y como yo creo que a mucha gente. No le consiento que usted me dé lecciones desde su habitación del Palace, puesto que no creo que sea un ejemplo a seguir en ningún aspecto. Para acabar le pediría dos cosas: que retire sus palabras de hoy, y sobre todo que se aparte ya de una vez por todas de la vida pública, dejando a la gente que todavía creemos en el servicio a y para las personas, que por suerte somos muchas.’

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Yo no era independentista… Traducción de la entrevista a Eduardo Reyes -Súmate- para Vilaweb)

No había sido nunca independentista, pero ahora no permitiré que nos expolien’

Entrevista con Eduardo Reyes, presidente del colectivo Súmate, que se presenta hoy en Bellvitge

Eduardo Reyes tiene sesenta años y hace cincuenta que llegó a Cataluña con los padres y siete hermanos. Venía de la ciudad donde había nacido, Córdoba, en busca de un futuro mejor. Hoy Reyes, que vive Cervelló (Baix Llobregat), con hijos y nietos catalanes, es el presidente de Súmate, una entidad que reúne ciudadanos castellanoparlantes que quieren la independencia de Cataluña. La entidad se presenta este anochecer, a las siete y media, en la Biblioteca – Centro Cultural de Bellvitge. ‘Cataluña es tratada como una colonia’, dice con contundencia en esta entrevista.

La entidad Súmate se ha hecho conocida sobre todo a raíz del vídeo que publicó el fin de semana pasado con testigos que explican por qué quieren un estado propio. ‘Con el vídeo y el esfuerzo que hemos hecho hemos reunido más gente’, dice Reyes. Y nos explica que la entidad empezó con un primer grupo de conocidos de unos cuántos municipios del Baix Llobregat. ‘Yo soy de Cervelló, y tenía que Santo Boi, Cornellà, Sant Vicenç dels Horts, Sant Feliu de Llobregat, Sant Joan Despí… Algunos nos conocíamos del trabajo. Y pusimos ‘hilo a la aguja’. Fuimos ampliando el círculo por Twitter y Facebook y, como que todos vivíamos en pueblos y ciudades del borde, no nos costó mucho de organizarnos.

Cuánto tiempo hace que se empezaron a reunir?
—Ahora hace cuatro meses. Nos encontrábamos para hablar de vez en cuando sobre la independencia. Y nos decíamos que en Cataluña somos un colectivo muy importante, los castellanoparlantes: aproximadamente un 50%. Veíamos que no hacíamos nada, que no nos implicábamos políticamente y que en general pasábamos de largo de la política. Y creímos que había que hacer algo que realmente fuera efectiva, que queríamos decir qué pensábamos.

Qué dicen a la gente de origen español que no lo ve claro?
—Quizás a algunos les da vergüenza decir que son españoles y que quieren la independencia de Cataluña. Y les decimos que tenemos que hacer algo, porque nuestros padres vinieron aquí para tener una vida más digna. Y por eso quisimos actuar.

Usted vino con sus padres. Qué recuerda?
—Fue un poco traumático, pero para los niños era más bien como una aventura. Después sí que he ido recordando las caras de los padres y como lloraban cuando dejaban atrás todo aquello. Y se me contagiaba. Pero mira, mis padres están enterrados aquí y yo también me moriré aquí. Y mis hijos son de aquí, y ninguno de mis hermanos, que somos ocho, se quiere marchar. Mi familia ya tiene más raíces aquí que no allá. Pero no dejamos de ir a Córdoba.

Ni deja de sentirse cordobés.
—No, y estoy muy orgulloso. De pequeño recuerdo cuando jugaba en el Patio de los Naranjos de la Mezquita de Córdoba, donde me bautizaron. Todo aquello me gustaba. Me gustaba y lo añoro y he ido muchas veces. Mi mujer es catalana y mi hija y mis nietos hablan catalán. Mis nietos me hablan tanto en catalán como en castellano. A mí siempre me sale mi idioma materno, al cual no quiero renunciar, está claro.

Y cuando oye que Fernández Vara, hablando de los extremeños, dice que en una Cataluña independiente tendrían que volver todos los que emigraron, qué piensa?
—Te sientes todavía más utilizado. No había sido nunca independentista, pero no permitiré que desde un gobierno, o sea quién sea, nos manipulen, nos expolien y nos hagan trabajar como esclavos para hacer un reparto desequilibrado de las regiones de España. Que nos vuelvan los inmigrados, dice. Pues a ver quién se quiere volver. Que lo pidan.

En qué momento empieza a ver que la independencia es la mejor solución para Cataluña?
—Soy de quienes confiaron mucho en Felipe González, porque salíamos de una dictadura y cualquiera habría dado un paso por Felipe; era el líder que casi todo el mundo esperaba, era como un mesías. Pero después ves que González y su felipismo hicieron que ellos vivieran muy bien y que continuaran viviendo muy bien. Y quienes vamos  a trabajar no vivimos tan bien. El felipismo se hundió. Y ya hemos visto que la dictadura que vivimos ha resultado ser una democracia que es una dictadura disfrazada de democracia. No creo que haya mucha gente que piense que esto es una democracia. En una democracia te tendrían que dejar votar, no? Si ganara el no, lo acataríamos. Y si ganara el sí, que lo acaten ellos. Y recordamos también nuestros padres, que lo dejaron todo, lucharon y pudieron llegar a vivir más dignamente porque nosotros tuviéramos una vida mejor. Es esto que ahora tiran en un saco agujereado. No me sentiría digno de mis padres si no cogiera las riendas que ellos dejaron y consiguiéramos que esto llegara a buen puerto.

Qué le dice la familia de Córdoba sobre el hecho que defendáis la independencia?
—Andalucía podría ser también una tierra rica si no estuviera en manos de cuatro ‘señoritos’ y cuatro caciques y en manos de la duquesa de Amanecer. Y admiro también, por ejemplo, a Diego Cañamero [activista del Sindicato Andaluz de Trabajadores], que junto con más gente lucha por una mínima igualdad y una dignidad para poder vivir. Allá ya lo arrasaron todo. Y ahora lo quieren hacer aquí. En base de sacrificios, Cataluña se mantiene. Pero es que Cataluña aporta mucho más que no recibe. Y esto es injusto. Cuando hablo con mi gente, aparte las diversas respuestas que me dan, interiormente nos dan toda la razón del mundo y nos admiran. La gente del sur admira los catalanes por la manera de ser y de querer trabajar y prosperar e invertir en desarrollo y tecnología.

Quiere decir que hay admiración, aunque no se entienda la voluntad de los catalanes de ser independientes?
—Aquí también hay personas que tienen miedo de expresarlo. En la junta de Súmate hay una señora que se llama Nicolasa, que es de Sevilla. Ha sido víctima de algún mal gesto de su familia porque se ha declarado independentista. Es independentista si bien hace dos años no tenía ni idea de qué era esto de la independencia. Pero se fue informando de que hacía el gobierno español con Cataluña. Toda la pandilla que hay a la junta de Súmate ha tenido algún caso de indignación por parte de la familia. Y piensan que no se merecen que su familia los trate con desprecio porque también luchan por un futuro para ellos. 

En el vídeo sólo exponen argumentos económicos para la independencia de Cataluña. También ponen los lingüísticos, culturales, históricos encima de la mesa?
—Claro que si. Yo canté ‘Cara al sol’ a seis años. Era una vergüenza. Hoy Cataluña tiene uno de los mejores sistemas de enseñanza, y el señor Wert tiene muy poca educación. Cataluña no puede ser atacada así. Cuando vine a Cataluña era extraño oir a la gente hablar en catalán. Cuando conocí mi mujer y me casé me explicó la historia de su familia y que su abuelo había sido vapuleado en la calle por haber hablado en catalán. Y esto en el fondo se hizo con todo el pueblo de Cataluña. Yo hablo catalán y me gusta la lengua catalana y la manera de ser de los catalanes. Y ahora me siento mucho más catalán que no español porque el gobierno español me ha dado todos los motivos porque sea así. 

Si el gobierno español ofreciera mañana un concierto económico continuaría queriendo la independencia?
—En primer lugar, pienso que España no lo hará. Pero, además, le diría al señor Mas que no aceptara ningún pacto por bueno que fuera, porque seguro que es un engaño. Esto es como un matrimonio que se separa y uno pide perdón mil veces al otro. No pidas perdón mil veces; si lo haces tantas veces es porque no te lo mereces. Cataluña ha sido expoliada desde que fue conquistada. Cataluña es tratada como una colonia: nos dan lo justo para ir recortando cada vez. Y nosotros vamos pagando cada día más impuestos. Si el gobierno español hubiera sido un poco inteligente, yo lo habría defendido. Pero sabes qué? Que yo tengo que defender el futuro de mis hijos y de mis nietos.

 

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