Archivo mensual: junio 2015

Escrito el 23 Enero 2011 sobre Guinea Ecuatorial. Recuperado.

Este era más o menos el título de la asignatura de Pre-universitario, lejanos diecisiete años y muy extrañada Academia Luz de Madrid. Los ‘territorios’ eran las colonias: Sahara y Guinea Ecuatorial (Santa Isabel y Rio Muni). Quizás fue en ese punto el despertar de mi conciencia internacional, viendo como España, además de ‘las Américas’, tenia responsabilidades en dos territorios tan alejados mentalmente de nosotros cómo eran los africanos. Y ambos bien distintos, uno enraizado con lo árabe y el segundo en el corazón del África negra. Por otro lado en aquellos tiempos de Franco lo de Hispanoamérica se quedaba prácticamente en las idea de ‘madre patria’, porque no vi en mi escuela que se profundizara en el conocimiento, divulgación  y enseñanza de lo nativo, sus pueblos, sus costumbres, sus diferentes lenguas… que hubieran hecho y hacen ridículo hoy día el permanente, masoquista, visceral  y a la larga sicológicamente suicida discurso político  sobre el rechazo de las lenguas nacionales, las diferentes personalidades y las culturas de nuestra España. Cuánto hemos aun de aprender aquí en esta ‘madre patria’ de nuestros hijos transoceánicos. Por eso, aquella asignatura (cada año un tema diferente) sobre África, continente solo bien conocido en general por explotadores de esclavos, siglos ha, y ahora de recursos minerales, sembró seguramente en mi o al menos alimentó mi naciente curiosidad por los pueblos y sus culturas.

Años después, casi cincuenta, hete aquí que he caído en paracaídas  hace casi un año  en la capital de Guinea Ecuatorial, Malabo, antigua Santa Isabel, de la isla del mismo nombre, hoy Bioko,  primero con el compromiso de terminar unas viviendas sociales, después con un visado para entrevistarme con uno de los prohombres (entrevista fallida), finalmente para colaborar en la puesta en marcha de otras viviendas sociales en el área de  desarrollo de la capital. Eso me ha llevado desde hace tiempo a permanecer el país varias semanas cada mes, pasear por Malabo, sortear sus baches, soportar los  diluvios, observar el trabajo de las compañías chinas, ir conociendo la Administración, las gentes, sus costumbres.

Ayer estuve largo rato hablando con Francisco (nombre supuesto) en su despacho de la sexta planta del moderno edificio de Malabo II. Francisco puede contar en primera persona  la historia de Guinea Ecuatorial de los últimos sesenta años. Confieso que me entristecí al escuchar sus relatos, mucho más al observar por mis bastantes días ya pasados aquí que lo que él me contaba coincidía con mi percepción. Con el argumento de que no se respetan los derechos humanos y el de la corrupción generalizada,-  que creo es mucho más consistente el segundo que el primero -, la España oficial  (léase los González, los Aznar y también los  Zapatero, acompañados para bien y para mal de los politiquillos de segundos niveles, los funcionarios apegados a sus mesas y, cómo no!, de los corifeos contertulianos) ha ido entregado el país a manos francesas, marroquís, chinas ( están en toda África!). Somos tan puritanos, tan papistas, tan estrictos en nuestras creencias democráticas; nos creemos tan buenos, sabios y poseedores de la verdad: desde nuestros micrófonos se pontifica, el papel impreso difunde datos en aras de la libertad de expresión (la que a ellos les interesa?), que a muchos padres  les cuesta entender que cuando un hijo se independiza hay que respetarle en sus decisiones porque su barco ha salido a navegar a alta mar y solo nos queda ser el buen puerto al que pueda acogerse , si lo necesitan.

Me decía Francisco, él lo vivió como casi protagonista, que la petrolera mixta guineano-española analizó los perfiles geológicos del país y concluyó que no había petróleo, que tuvieron que viajar a Estados Unidos ‘sin un franco en el bolsillo, esperando a comer cuando en el avión nos dieran comida y bebiendo el agua del grifo de los lavabos’. hicieron recorrido por los estados petroleros de USA y una pequeña y familiar compañía marginal se hizo cargo de la explotación  de la que hoy (han pasado solamente  unos pocos años) es la tercera reserva de petróleo en África. Me contaba que tuvieron que entregar la seguridad presidencial a los marroquís, después que los españoles se la negaran con variados argumentos jurídicos y políticos; que Giscard (que listos son los franceses!) les pago la entrada en el sistema monetario que estaban montando en África Central y del Oeste para tener moneda de paridad fija con el euro (el Franco CFA), pero eso fue después que España se negara a facilitar que la Peseta fuera la moneda nacional guineana (seguramente con razonamientos de peso por nuestra parte, pero imponiendo condiciones tan fuera de lugar como que queríamos varios ministros españoles, varios directores generales españoles, etc , sin darse cuenta ‘padre padrone’ que la independencia implica respeto a la dignidad de los independientes). A mi me sorprende encontrarme la ‘gendarmería’ por las calles, pero eso fue después que los profesores españoles (del ejercito) que debían iniciar las clases a la futura Policía Nacional guineana, desparecieran por orden de Madrid y los de aquí tuvieran que acudir a Paris, quien en pocas horas dispuso de profesorado francés-español para enseñar a los futuros policías, desde entonces denominados  gendarmes. (Más tarde debió rectificarse porque existe la Policía Nacional)

Y así fue Francisco desgranando tantas y tantas peticiones denegadas por España –  que ‘nos producen llanto’ -, siempre en voz pausada, sin exageraciones, matizando los calificativos, sin facturas,  simplemente exponiendo los desencuentros entre un padre que –por hipócritas  motivos políticos: críticas de la oposición, acusaciones de favorecer regímenes dictatoriales, votos a ganar o perder, imagen de puros demócratas, ruptura patente con el pasado fascista, etc. – ha intentado imponer sus criterios al hijo ya independiente.

Repetía Francisco que siempre, desde el derrocamiento de Macías, había sido informada España anticipadamente de las necesidades y se le había ofrecido ser la primera en beneficiarse de las riquezas de la colonia. Y que, a excepción del Rey –que puede hacer solo lo que dicta la Constitución- y en aquel entonces Suárez  – irrepetible para una época también irrepetible- , las respuestas siempre habían consistido en exigencias de cara a la galería, pretensiones inadecuadas, demandas inaceptables, intromisiones impropias…

Fue triste oír ese ‘llanto’ de una persona culta, muy viajada, que no dejaba de repetir lo que ya he oído en otros despachos y en la calle: el orgullo de haber sido colonizados por España, el recuerdo imborrable del Ejército Español y la Guardia Civil de aquellos tiempos en su labor colonizadora (algo parecido a su admirable acción en las diversas acciones internacionales, de los muy pocos que lejos de las poltronas y de las miserias de la política , son capaces de mirar al futuro dando lo mejor de sí y ,en nombre de España, servir y ayudar a los pueblos y a sus gentes en cada país de destino). Y el orgullo de defender el idioma en todas las convenciones africanas en donde se exige francés, inglés o árabe, y siempre  que está Guinea Ecuatorial, español. Para que haya que recordar a un muy famoso ministro de González, desde hace años casado con una porcelanosa publicitaria, quien se dirigió a la representación ecuatoguineana en inglés, o aquel otro que , viendo que unos negros le hablaban español, les espetó: ¡Ah, ustedes son cubanos!

¿Cuántos profesores enseñan a sus alumnos que, aparte de Latinoamérica, existe un país en África en el que se habla español? ¿Ha habido – yo no lo sé, simplemente lo sospecho- alguna incorporación oficial de Guinea Ecuatorial en todo el inmenso trabajo hecho por la Real Academia para armonizar, difundir y concatenar los diferentes ‘españoles’ que hay en el mundo? (Siempre se podrá contestar que se les invitó, pero no vinieron, o algo por el estilo. Pero aquí se habla español, no se olvide)  ¿Alguien ha pensado que los niños guineanos también reirían con las gracias de los payasos explicadas en español o leerían las historietas y novelas  – que se recogen para entregar a los países de habla española, sudamericanos está claro! -, en un  país en el que es prácticamente nula la difusión de la literatura española?

¿Somos conscientes de que Guinea Ecuatorial es el único país del áfrica negra que habla español y es el eslabón natural – cualquiera que sea la relación que intente establecerse-  entre los de habla hispana del otro lado del océano y todo un continente, el africano, en donde las antiguas metrópolis se sitúan al norte de los Pirineos y que desde hace años, mucho más hoy día, está en el punto de mira de la macro potencia mundial en su política de ‘infraestructuras por recursos’ ?

Nos perdemos en el fuero y el huevo, la interminable discusión de los derechos y deberes, la imposición de nuestros paternales y  centralistas criterios como si el ombligo del mundo se situara en el kilómetro cero, el cultivo y  disfrute narcisista de nuestros pecados capitales  en los que nos regodeamos, el placer del presumir de ser antes que el querer ser para, si es preciso, presumir.

Ahora que la crisis nos resitúa, se oyen voces que valorizar de nuevo el trabajo, el esfuerzo, la austeridad… Quizás deba instalarse un notable periodo de penurias y estrecheces para que reordenemos nuestra escala de valores, la humildad aflore de nuevo en nuestro quehacer diario y la generosidad política, el respeto a las ideas y a las culturas permitan pasar página. Porque el mundo sigue girando, mal que les pese a algunos

Desde lo alto de mi vuelo, disfruté escuchando a Francisco, su decir armonioso, pausado, natural. Y me entristecí al ser consciente de su llanto.

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