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SHALY

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Título original: SHALY
Primera edición: Octubre 2015
© 2015, Jm REAL LLUCH
© 2015, megustaescribir
ISBN: Tapa Blanda 978-8-4911-2131-2
Libro Electrónico 978-8-4911-2132-9

 

Del autor

Mi agradecimiento a las opiniones vertidas por unos pocos amigos —
masculinos y femeninos: sigamos las reglas gramaticales de la Real
Academia Española, aunque uno sea un simple aficionado— que han
tenido la paciencia de leerse los sucesivos borradores de este relato.
De todos he extraído alguna mejora y todos en general han coincidido
en la crítica de considerarlo excesivamente largo. Lamentablemente,
tras mucho esfuerzo, el ahorro en páginas ha sido insignificante.

Ésta es una novela de ficción basada en aconteceres históricos,
algunos tan lejanos que se remontan a los principios del segundo
milenio (monasterios cistercienses, condados carolingios y Reino de
León) y otros tan próximos como pueden serlo el asedio a Sarajevo
durante el primer quinquenio de los años noventa o el llamado
‘proceso catalán’ de plena actualidad. Está claro que no se trata de
la biografía de nadie en particular. Como me ha sido apuntado, puede
que sean en realidad dos las crónicas: la de Marçal Tafarell —médico
traumatólogo— y la de su nieta Anthía Tafarell —concertista de
piano—, huérfana a muy temprana edad. Pero el nexo de unión entre
ambas es precisamente Shaly y el interés que provoca en la nieta
descubrir su presencia y la estrecha relación afectiva con su abuelo.
Sin Shaly no hubieran existido ni la primera ni la segunda. No habría
novela.

La descripción de escenarios dispares son pinceladas de color
que ayudan a conformar los diversos personajes: las corrientes
migratorias entre Castilla y Cataluña, los efectos de la Guerra Civil
y posterior Dictadura, los matrimonios de conveniencia de parte
de la burguesía catalana, los riesgos de ejercitar la medicina en
algunos países africanos tras su independencia, el contacto, amistad
y colaboración con representantes sujetos a disciplina soviética, las
sinrazones y sufrimientos de guerras étnicas en países sin petróleo
que repartir, el colorido de las fiestas nicaragüenses de Altagracia
y Ometepe, la nostalgia por los pasos andados, la pasión por la
música en general y particularmente por la clásica y el jazz. De la
placidez del paisaje pirenaico —Andorra y la comarca del Urgellet
(Lleida) — se llega al dinamismo de las grandes ciudades y centros
hospitalarios de New Hampshire (USA), sufriendo la crueldad sin par
de los conflictos humanos o los desastres provocados por huracanes
tropicales, deteniéndose en los Alpes suizos para contemplar sus
soberbios cuatromiles* o disfrutando de un breve paseo por Avignon
(Francia) mientras se escucha su famosa canción infantil.

Todo eso —y la propia impericia de quien escribe— ha dificultado
reducir la narración a extensión más estándar y con seguridad más
comercial. Por contra he evitado extenderme en profundizar en la
saga de los Tafarell, desarrollar la de los Bennaser —los judíos
sefardíes que huyeron de la Alemania pre-nazi y se establecieron en
Suiza—, cavilar sobre los hechos e ideas del ingeniero y economista
medioambiental catalán —quien anhela la independencia de
Cataluña— o investigar los antecedentes del enigmático español —
de formación alemana y ascendencia bosníaca, el tal Marko— que
en su día ‘trabajó’ infiltrado en la República Democrática Alemana
hasta la caída del muro. Puede que algún día vean la luz.

A pie de página (numeración latina) se encuentran aclaraciones
al texto y los enlaces o links para la audición de las diferentes piezas
musicales (clásica, jazz y otros) que lo iluminan, las cuales podrán
encontrarse buscando Anthía Tafarell en YouTube —también Shaly
JmRealLluch— o bien solicitándolas a atafarell93@gmail.com. Al
final de la novela (numeración romana) las notas de divulgación, citas
literarias y justificación de datos y afirmaciones destinadas a aquellos
que quieran curiosear, conocer o verificar el contenido. Asimismo se
ha añadido un listado de personajes (principales y secundarios) que
ayuda a la comprensión de la obra, además de otro referido a siglas
y acrónimos que permite conocer el significado de los mismos. Se
advierte que un asterisco (*) significa que el término así identificado
no consta en el Diccionario de la Real Academia Española (Drae) y
dos (**) que dicho término no consta en el Drae, pero si es admitido
en el Diccionario de Uso del Español (Due) de Maria Moliner. Confío
en que podrán serle excusados a este profano tales atrevimientos
literarios.

La trama es compleja. La narración avanza y retrocede en el
tiempo —de ahí el titular cada capítulo con el año en que sucede— y
es preciso prestarle atención. No es lectura de corrido, como ya me
advirtió más de uno de los leyentes** previos, y en algún caso hay
que releer o retroceder para comprender y seguir el argumento. Pero
no se da puntada sin hilo: todas las piezas acaban encajando como
sorprendentemente ocurre en la vida real con el complejo puzle
que entraña cualquier existencia, especialmente de contemplarse
transcurridos años de su eclipse total.

Por remate: el estilo es el que es y de él solamente soy yo el
responsable. Quizás se llegue en ocasiones a tener la sensación de
estar ante una mera exposición de hechos sin o poco valor literario.
De seguro —no ‘de bien seguro’, traducción del catalán ‘de ben
segur’, que fue mi intención primera al redactar este introito—
de seguro, repito, podrían mejorarse conectores y otros muchos
aspectos del lenguaje y la expresión; pulir el estilo, que se dice y
me han propuesto. Un corrector cortaría, lijaría y bruñiría el escrito,
mejorándolo sin duda alguna. Pero… sería otra Shaly.

@JmRLluch

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Comunicado del Colectivo Wilson ante las Elecciones del 27-S (traducción del catalán)

27-S  2015, Elecciones al Parlament de Catalunya

http://wilson.cat/ca/comunicats-conjunts/item/243

Septiembre 2015

1 / Los miembros del Colectivo Wilson decidimos ahora hace casi tres años “unir esfuerzos para contribuir que los ciudadanos de Cataluña tengan la oportunidad de decidir su futuro libremente, sin miedo ni amenazas, y con la mejor información posible”. Este comunicado ha sido pensado y escrito con este mismo objetivo.

Un principio irrenunciable: decidir libremente

2 / El Colectivo Wilson entiende, en primer lugar, que el derecho de autodeterminación es un derecho fundamental de cualquier nación y, por lo tanto, también de Cataluña, y constata, en segundo lugar, que una inmensa mayoría de los catalanes y catalanas y una gran mayoría del Parlamento de Cataluña ha defendido insistentemente la posibilidad de determinar democráticamente su forma de organización política.

3 / Es evidente que, idealmente, este derecho democrático de decidir sobre el futuro de una nación tendría que haber sido ejercido mediante un referéndum acordado por el Estado español y la Generalitat dentro de un pacto que incluyera el compromiso explícito de ambas partes de negociar y aplicar los resultados de la consulta desde el respecto a los intereses legítimos de cada banda.

4 / A pesar de que la constitución española establece varios mecanismos para realizar un referéndum y a pesar de que hay precedentes claros en el ámbito internacional en este sentido (como por ejemplo la opinión del Tribunal Supremo del Canadá sobre el caso del Quebec y el acuerdo reciente entre los gobiernos de Escocia y del Reino Unido), la celebración de un referéndum sobre el futuro de Cataluña no ha sido posible ante la negativa tajante y reiterada del gobierno de España a convocarlo o autorizarlo.

5 / Esta negativa ha abocado a las instituciones catalanas a llamar los ciudadanos de Cataluña a expresar su opinión sobre el futuro político y la posible independencia de nuestro país mediante las elecciones al Parlamento de Cataluña el próximo día 27 de septiembre.

6 / Una alternativa posible a la independencia sería esperar que España se reforme. Hay muchas razones, pero, para temer que esta posible reforma no nos sea beneficiosa debido a las dinámicas políticas españolas. Los incentivos electorales que han traído al actual sistema económico y de financiación regional son difíciles de cambiar. La distribución geográfica de funcionarios (y sus votos) también está fijada. Y tampoco cambiará la geografía del país que ha traído la estructura radial de infraestructuras de transporte en detrimento del corredor mediterráneo. Dicho de otro modo, es en propio beneficio del votante mediano español que se han decidido e implementado las políticas que hemos sufrido. Y por lo tanto el votante mediano español no tiene ninguna razón para cambiarlas. De hecho, las encuestas en España reflejan una preferencia creciente (no menguante) a una recentralización por parte de los votantes españoles. Hay que recordar que los catalanes representamos aproximadamente el 16% de los votantes de España y, en este sentido, nunca podremos por nosotros mismos cambiar ni las leyes ni las reglas del juego del Estado español. Quienes defienden la opción de esperar que el Estado se reforme tienen que explicar por qué razón prevén que una España reformada tratará Cataluña equilibradamente o por qué razón las preferencias e intereses de los ciudadanos de España, de repente, se alinearán con los de los catalanes.

7 / Ante la trascendencia, tanto por España cómo por Cataluña, de estas elecciones, entendemos que todas las partes interesadas tienen que informar a los ciudadanos de Cataluña sobre los riesgos y las oportunidades, los costes y los beneficios que plantean tanto el establecimiento de Cataluña como estado independiente como el mantenimiento de la situación política y económica actual. En este proceso de información (y de deliberación colectiva), tanto los partidarios de la secesión como los sectores e instituciones favorables a mantener el statu quo tienen el derecho a defender sus intereses legítimos, a enfatizar los beneficios de la opción que defienden, y a subrayar las desventajas o perjuicios de la alternativa contraria. A la vez, pero, tienen la obligación de respetar el proceso de deliberación libre y racional que caracteriza toda democracia avanzada y, en este sentido, tienen que informar de manera transparente, con veracidad, a los ciudadanos, sin recurrir a las amenazas y a las coacciones. En este sentido:

a) Continuamos constatando, como ya lo indicamos ante las elecciones de 2012, que algunos medios de comunicación, partidos políticos, economistas, fundaciones cercanas a partidos políticos y analistas han puesto en marcha campañas de desinformación e intoxicación sobre las verdaderas consecuencias de un hipotético estado catalán. A menudo estas campañas se hacen presentando estudios supuestamente académicos, datos supuestamente científicos y análisis supuestamente imparciales. Creemos que la mayor parte de estas predicciones y argumentos no resisten un escrutinio sistemático.

b) Observamos con gran preocupación que el gobierno de España ha enfatizado una campaña basada en la amenaza, esto es, en el anuncio de represalias contra Cataluña, sus instituciones y sus votantes en caso de haber una mayoría favorable a la independencia – estas amenazas, algunas explícitas y otras implícitas, incluyen cerrar las instituciones catalanas, aislar Cataluña internacionalmente, etc. Esta estrategia del miedo atenta contra un principio democrático básico: respetar el derecho de todo ciudadano a decidir libremente y sin coacciones. Esta estrategia es, además, políticamente y económicamente poco creíble porque en caso de llevarse a cabo tendría consecuencias negativas sobre el conjunto de los ciudadanos españoles.

Beneficios de la independencia

A la hora de evaluar los beneficios y costes de una posible independencia de Cataluña, hay que distinguir entre los efectos (negativos y positivos) a medio y largo plazo y los costes de transición a corto plazo. En los puntos 8 a 11 examinamos los primeros efectos. En los puntos 12 a 18 analizamos los costes de transición.

8 / Es indudable que una Cataluña independiente sería viable políticamente y económicamente. Más de la mitad de los países soberanos del mundo tienen una población inferior a la catalana. Además, Cataluña es un país relativamente rico, con un nivel de renta per cápita bastante elevado (por encima de la media de la UE), con una economía competitiva, diversificada y abierta al mundo, con empresas modernas e innovadoras, universidades y científicos de primer nivel mundial y dotado de una estructura institucional y administrativa preparada para gobernar el país con plena soberanía.

9 / La independencia de Cataluña tendría consecuencias económicas claramente positivas a medio y largo plazo. En primer lugar, eliminaría un déficit fiscal muy grande y persistente – este déficit es el que ahora obliga la Generalitat a endeudarse para hacer frente a las obligaciones de gasto. En segundo lugar, capacitaría al gobierno de Cataluña a tomar decisiones estratégicas clave que afectan el potencial productivo y el bienestar de sus ciudadanos en un mundo globalizado (políticas de protección social, pensiones, infraestructuras, educación, energía, ocupación, investigación, innovación, competencia empresarial, transportes, protección ciudadanos, fiscalidad, lucha contra la corrupción, etc.). No creemos ni estamos diciendo que los dirigentes políticos de una Cataluña independiente serían más capaces que los que ahora toman decisiones en España. Lo que sí creemos es que los catalanes tenemos preferencias e intereses específicos que son diferentes de los españoles y, en este sentido, cualquier política uniformadora en todo el estado es menos beneficiosa para los ciudadanos de Cataluña que una política diseñada desde Cataluña y teniendo en cuenta los intereses y las preferencias de los catalanes. Un ejemplo de esto es la ley de pobreza energética catalana que prohibía a las empresas de energía cortar el suministro de luz y gas durante los meses de invierno a los hogares con menos recursos, una ley que el Tribunal Constitucional español suspendió porque no se podía permitir que los pobres de unos territorios (como Cataluña) estuvieran protegidos y los otros territorios (España), no. Otros ejemplos los encontramos en la política lingüista en las escuelas (ley Wert) o a las inversiones en infraestructuras, que tienden a hacerse radialmente y no con criterios económicos que beneficiarían a los catalanes.

10 / La independencia constituiría, además, una oportunidad de acabar con estructuras institucionales y económicas ineficientes y para establecer reglas de juego nuevas que permitirían hacer de Cataluña un país atractivo para la creación de riqueza y su goce.

11 / En este contexto de mayor soberanía política y económica, es indudable también que el gobierno de Cataluña podría hacer frente a las obligaciones propias de un estado de bienestar avanzado – especialmente el sistema de pensiones. Cómo es muy sabido, el sistema de pensiones actual se alimenta directamente de las cotizaciones de los trabajadores. Tanto por el perfil demográfico como por el mercado de trabajo catalán, estas cotizaciones (y por lo tanto el pago de pensiones) serían más seguras en Cataluña que en el conjunto del estado español. Esto es el que demostramos en nuestro trabajo “La Independencia y Pensiones: La Mentira Más Innoble”.

Costes de transición

12 / Es normal preguntarse si los costes de la transición a un Estado propio podrían ser más altos que los beneficios que se disfrutarían una vez hubiera sido plenamente reconocido y operara como cualquiera otro país normal en el marco de la UE y dentro del área del euro, y generar un balance limpio negativo. En este sentido creemos adecuados las siguientes consideraciones:

a) Si hay voluntad política, no hay ninguna razón objetiva que impida la continuidad de facto de las relaciones económicas y financieras con el resto de Europa, en todos los ámbitos. Esta continuidad es en el interés económico de todas las partes implicadas y su coste sería mínimo.

b) Cualquier impedimento significativo a esta continuidad sería por lo tanto el resultado de una decisión política deliberada, y podría representar costes económicos significativos para todas las partes. La única motivación sería la de castigar los catalanes para querer cambiar, de forma democrática y pacífica, su marco político. No hay que decir que el Estado español seria el más perjudicado, puesto que difícilmente se podría producir una negociación de buena fe sobre el reparto de la deuda del Estado español en un contexto de intransigencia y hostilidad política.

13 / Hechos estas consideraciones generales, hay que considerar tres ámbitos fundamentales: los flujos comerciales con España, el mantenimiento del euro, y la pertenencia a la Unión Europea.

14 / Cataluña vende al resto de España un 19% de aquello que produce. Un proceso de independencia podría reducir el comercio entre Cataluña y el resto de España a corto plazo debido a un boicot deliberado de los productos catalanes. ¿Qué efectos tendría esto por la economía de Cataluña? A la hora de calcular los efectos comerciales de la independencia a menudo se olvidan cuatro factores fundamentales. Primero, hay que imaginar que habría una mayor propensión al boicot por los bienes de consumo que por los bienes de capital o intermedios y los datos de exportaciones catalanas muestran que sólo un tercio (1/3) de las exportaciones catalanas están asociadas con bienes de consumo. Segundo, se hace difícil pensar que los consumidores y empresas españolas hicieran boicot a las empresas multinacionales localizadas en Cataluña (que aportan un 40% de la facturación manufacturera catalana) porque sería difícil distinguir si los productos de estas empresas provienen de Cataluña u otros lugares y porque los mismos españoles no querrían perjudicar las empresas de sus socios europeos. Tercero, un boicot de productos catalanes tendría consecuencias gravísimas para la economía española y por lo tanto, llegado el momento, sería muy costoso para el resto de España llevarlo a cabo. Cuarto, los bienes catalanes que no se pudieran vender al resto de España no se lanzarán a la basura, sino que se redirigirían (ciertamente a precios reducidos o con costes más elevados) a mercados alternativos. En base a estos factores, en nuestro comunicado “Dos más dos son mil. Los efectos comerciales de la independencia” calculamos que los efectos comerciales de la independencia difícilmente superarían el 1% del PIB catalán.

15 / Ningún artículo de los Tratados europeos determina la expulsión de la UE en caso de constitución de un nuevo estado por parte de un territorio que ya forma parte de la UE. De hecho, hay que recordar que los propios Tratados, a su artículo 50, exigen un proceso de negociación y el consenso de las partes implicadas para permitir a un estado miembro de la UE salir de la Unión, con el objetivo de minimizar los costes de esta separación para las partes. Por lo tanto, la decisión sobre el tratamiento en Cataluña será política. Las decisiones políticas de la UE se han caracterizado por su pragmatismo, es decir, por intentar garantizar lo mejor posible la continuidad de los derechos y obligaciones de los ciudadanos europeos y preservar dentro de lo posible la estabilidad económica y financiera. Durante la crisis reciente, incluso se han llegado a violar algunos de las normas básicas de los Tratados europeos, como el principio de “no rescate” y el de “no monetización de la deuda,” con objeto de evitar el colapso financiero de algunos países miembros, que habría tenido consecuencias graves al resto de Europa. La resolución del reciente episodio griego, después de las amenazas de expulsión del euro si lo “no” triunfaba al referéndum, es otro buen ejemplo.

16 / En el caso de Cataluña, la UE podría garantizar la continuidad de los derechos y obligaciones económicas de los ciudadanos catalanes y de aquellos con quienes se relacionan económicamente (y, específicamente, la libre circulación de mercancías, personas y capitales) sin tener que vulnerar ningún Tratado.

17 / Lo mismo podemos decir del euro, que podría continuar siendo utilizado en Cataluña, garantizando la continuidad del actual régimen de supervisión y acceso a la liquidez del sistema bancario, mediante un acuerdo monetario como el que tienen Mónaco y otros microestados, pero adaptado a las circunstancias específicas del caso catalán, que incluyen el hecho que ha adoptado el euro desde sus inicios y del deseo de formar parte eventualmente del Eurosistema como miembro de pleno derecho (y, como tal, de participar a sus instituciones). Este acuerdo tendría que garantizar plenamente la estabilidad financiera, en el interés de todas las partes, incluida la española, teniendo en cuenta que Cataluña representa una parte muy importante del mercado de varias entidades financieras sistémicas, así como de la acumulación de grandes cantidades de deuda pública del Estado español por parte de estas entidades durante estos últimos años. De hecho sería suficiente, desde un punto de vista formal, continuar tratando Cataluña como parte del Estado español durante el periodo de transición y formalizar el reconocimiento del nuevo estado y su adhesión de forma simultánea. Alternativamente, Cataluña podría quedar “formalmente” fuera de la UE transitoriamente, pero estableciendo un acuerdo que garantizara la continuidad de las relaciones económicas, financieras y monetarias durante la transición.

No hay ninguna norma ni principio legal a los Tratados europeos que impidan esta vía, que claramente sería la que protegería mejor los intereses de todas las partes implicadas, incluidos los de las empresas y bancos españoles, así como las numerosas multinacionales (muchas europeas) con intereses significativos en Cataluña.

18 / Cualquier coste eventual de la transición al Estado propio seria, por definición, temporal. Los beneficios mencionados más arriba serían, en cambio, permanentes. Por lo tanto, el balance limpio de la independencia de Cataluña en el terreno económico es función, en último término, del peso que nosotros, los que tenemos que decidir ahora, damos a nuestro futuro y el de nuestros hijos. Si este peso es significativo, pensamos que la independencia de Cataluña será buena por nuestro país, también en el ámbito económico.


Los miembros del Colectivo Wilson analizamos y contrastamos trabajos, estudios y afirmaciones presentadas a diferentes medios y a difundir nuestra opinión en nuestra página web (www.wilson.cat) y a nuestra cuenta de Twitter (@col_wilson).

El Colectivo Wilson no acepta ayudas, subvenciones ni patrocinios de ninguna institución, pública o privada.

Pol Antràs, Doctor por el MIT y Catedrático de Harvard University
Carles Boix, Doctor por Harvard University y Catedrático de Princeton University
Jordi Galí, Doctor por el MIT y Director del Centro de Investigación en Economía Internacional
Gerard Padrón y Miquel, Doctor por el MIT y Catedrático de la London School of Economics
Xavier Sala y Martin, Doctor por Harvard University y Catedrático de Columbia University
Jaume Ventura, Doctor por Harvard University e Investigador Sénior al Centro de Investigación en Economía Internacional

@JmRLluch

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De la independencia (de Catalunya). To be or not to be. That’s the question.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni sordo mas sordo que el que no quiere escuchar. Está claro que las leyes no lo permiten. Y para mí tengo MUY CLARO que NUNCA los partidos nacionales españoles se permitirán perder la aportación económica de Cataluña. ¿Que nos quieren mucho? Si, nuestro… ‘zumo’. Todas las independencias han sido conseguidas EN CONTRA de las leyes de sus países. Incluidas las de los países africanos, quizás la que más la de Angola, por no hablar de los Congo, por ejemplo. Después cayeron una por una por una, todas, pero quedándose los gobiernos coloniales todos los derechos económicos (y allá se ‘moja’ a los que mandan, y mucho).

¡Cataluña no es una colonia!, me diréis. No en sentido jurídico, pero fue conquistada por las armas y cortados los cuellos de los que mandaban y quedaron. ¿Tenemos que aceptar ‘derechos de guerra, de conquista’? ¿En qué mundo estamos? Tan sólo en los últimos decenios hay una independencia conseguida sin lucha y ‘de acuerdo’ las dos partes: Chequia y Eslovaquia. pero es que Eslovaquia (la que se quería independizar, digamos la ‘Cataluña’) se llevaba el 7% del PIB checoslovaco. Para los checos, aún haciendo el papelón, soltar el ‘muerto’ de Eslovaquia era un buen asunto: más dinero por ellos. En nuestro caso es lo contrario: soltar Cataluña les hará perder dinero (y espero que nadie pueda discutir esto). Por lo tanto, lo tenemos que hacer en contra de todo lo que digan. Después ya hablaremos, claro que sí.

¿Y Podemos? ¿Piensa alguien que Podemos hará algo además de llenarse la boca diciendo que modificarán o dejarán de modificar? ¿Y cuando su sucursal andaluza manifieste opiniones en contra y puedan perder votos por allá o en otros lugares de España? Todos son iguales, y los que sean ciegos y sordos o tengan el cerebro dormido, pues que sigan así. Pasarán mil años y siempre habrá alguien que dirá que Franco fue el salvador de la ‘patria’ y que Rajoy no nos mintió cuando las elecciones, que Iceta es un estadista (cuando dice que si a González tanto si escribe al derecho como al revés), cuándo se ve la bobalicona o irónica sonrisa de Herrera por encima del mal y del bien, ellos que también se escudan en Podemos para participar, cuando escuchamos al desnudo de Ciutadans o a la nueva (pero mas guapa) ‘Alícia’ , que ahora ven La Moncloa a tocar de dedos (al menos en unos años), y no hablemos del PP y su Sr Albiol, en plan verdugo de inmigrantes y defensor de la pureza constitucional, o su Sr. Fernández Diaz imponiendo medallas a las vírgenes…

Seguid confiando. Las migajas de la mesa ya irán cayendo y de vez en cuando los políticos centrales bajarán la mano con un poquito de carne: nosotros la podremos lamer, por si está muy caliente, y después nos permitirán comerla, pero de su mano (o quizás de tierra, que es más cómodo). ¡Y a mover la cola de alegría y agradecimiento! ¿Esto queremos para nuestros hijos y nietos? ¿Así queremos seguir estando y siendo? Ya tenemos muchos ‘durantilleides’!  Total, la historia de Cataluña está llena de ‘botiflers’.

¡Hagámoslo! Y, si no,…al hoyo, ¡que le vamos a hacer! Que cada cual vote lo que crea. Yo lo tengo claro, o Juntos o Cup, los únicos que tienen el objetivo fijado. Y me da igual si Mas está o no, si ha hecho o dejado de hacer. De momento (digan lo que digan TODOS LOS OTROS, es el único -con Ortega y Rigau- que habiendo sido coherente, por eso está recibiendo bofetadas, por hacer lo que mucha-mucha gente ha dicho que se tenía que hacer. El resto… bla-bla-bla). Un día ya no estará Mas, pero la República si que estará (si así lo queremos).

Hoy no se trata de personas, se trata de una sola idea: Si o No. Más tarde, ya vendrán las ideologías y las personas.
To be or not to be. That’s the question.

@JmRLluch

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El 27-S hará cuarenta años de los últimos fusilamientos del franquismo (Traducción del artículo de Pep Martí en NacióDigital , sábado 5 setiembre 2015)

NacióDigital / Pep Martí / Setiembre 5, 2015

http://www.naciodigital.cat/noticia/93581/27-s/fara/quaranta/anys/dels/darrers/afusellaments/franquisme

Luis Eduardo Aute: Al alba  https://www.youtube.com/watch?v=zPW_iz40Bl0

El teléfono sonaba en una de las dependencias del Palacio del Pardo. Eran cerca de las cuatro de la madrugada y  llamaban desde Roma. Pablo VI, el Papa de una Iglesia que había bendecido la Cruzada pero que estaba cada vez más alejada del régimen, insistía a hablar con el general Franco, Caudillo de España, Generalísimo de los Ejércitos. No hubo manera. Aquella noche, el general se fue a dormir con la orden clara de no ser despertado, llamara quien llamara.

A la misma hora, en varios centros penitenciarios, cinco hombres jóvenes veían agotar sus últimas horas. Tres eran del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), un grupo marxista-leninista de ámbito español, y dos de ETA. Estaban “en capilla”, siguiendo la terminología judicial de los condenados a muerte. Habían sido sometidos a procesos judiciales sumarísimos acusados del delito de terrorismo.

Los días anteriores habían sido de extrema tensión, tanto entre las filas de la oposición antifranquista como en el seno del régimen. Fuertemente erosionada, la dictadura tenía todavía capacidad para mantenerse. Pero la decrepitud de Franco era evidente y generaba un nerviosismo creciente en las estructuras oficiales. Las protestas contra el régimen español se extendían por todas partes.

Un régimen asediado

Desde la muerte del presidente del Gobierno, el almirante Carrero, en atentado el diciembre de 1973, las cosas habían ido de mal en peor para el franquismo. El sucesor al frente del Gobierno, Carlos Arias, era un funcionario mediocre que había hecho carrera en el aparato represivo como fiscal y director general de Seguridad, antes de hacerse con la alcaldía de Madrid (1965-1973). Fueron años de “desarrollismo” en la capital, y supo abrirse camino introduciéndose en el círculo más íntimo del palacio del Pardo, residencia del Caudillo.

Hombre débil, Arias navegaba entre el bunker más extremo y los “aperturistas” del régimen, que ya pensaban en el mañana. Las limitaciones del supuesto giro “liberal” del Gobierno se evidenciaron cuando, sólo dos meses después de su llegada a la presidencia, Salvador Puig Antich y Heinz Chez fueron ejecutados por garrote vil. Todavía hoy, unos jardines de Madrid llevan el nombre de Carlos Arias Navarro. La historia de España tiene estas cosas.

Sería el gobierno Arias el que recibiría las once sentencias de muerte que se pusieron encima la mesa del consejo de ministros el 26 de septiembre de 1975. El año 1970, cuando el proceso de Burgos, la enorme presión dentro de y fuera del Estado asustaron el régimen, que concedió el indulto a los nueve militantes de ETA condenados. Esta vez, pero, todo sería diferente. Una dictadura acorralada podía ser despiadada.

Un símbolo de la izquierda vasca

Encerrado en una celda de la prisión Modelo de Barcelona, Txiqui no se hacía ilusiones. Desde que se decidió someterlo a un juicio sumarísimo, Juan Tabicas sabía que el epílogo era en puertas. Su vida había tenido mucho de viaje iniciático por un País Vasco que descubrió de niño, siguiendo a sus padres, gente trabajadora que emigró de Zalamea de la Serena, en Badajoz, hasta Euskadi, y se abrió camino con muchos esfuerzos. Txiqui conectó enseguida con la tierra vasca, militó en EGI, la rama juvenil del PNB, entonces en la clandestinidad, y más tarde entró en contacto con la organización ETA.

Txiqui ha sido una figura mítica de la izquierda abertzale porque representó la integración en la sociedad vasca de sectores provenientes de la emigración y de origen popular. También ha simbolizado una calidad valorada en la cultura ancestral de aquel pueblo: el hombre de una pieza, brioso, capaz de afrontar con fuerza la mayor de las contiendas.

No se hacía ilusiones, ciertamente. El consejo de guerra del 19 de septiembre al Gobierno Militar de Barcelona estaba ya sentenciado. Los abogados, Marc Palmés y Magda Oranich, dispusieron de pocas horas para preparar la defensa. ¿La acusación? Haber participado en el asalto a una sucursal del Banco de Santander en la calle Caspe, de Barcelona, el mes de junio, en el transcurso del cual murió a disparos el policía armada Ovidio Díaz López. Txiqui siempre negó su participación.

Todos los ingredientes de aquel proceso estuvieron viciados. La defensa no tenía recursos para hacer su trabajo con garantías. Las dudas sobre la solidez de los testigos eran enormes. Se negaron pruebas periciales pedidas por la defensa y se forzó que fuera la jurisdicción militar la que procesara el acusado.

Eran las ocho y media de la mañana del 27 de septiembre de 1975 cuando los disparos de los fusiles de un pelotón de voluntarios de la Guardia Civil – algunos con los cabellos muy largos – rompieron el canto del “Eusko Gudariak” con que Juan Tabicas Manot, alias Txiqui, saludó la presencia de su hermano Mikel y de sus abogados, Marc Palmés y Magda Oranich en el lugar de la ejecución, a tocar del cementerio de Collserola. Es el himno que habla de los “guerreros vascos dispuestos a dar la sangre por Euskadi”. El joven estaba atado de pies y manos y afrontó aquel momento con una dignidad que dejó a todo el mundo sobrecogido. A la misma hora, era ejecutado por el mismo sistema su compañero de organización, Ángel Otaegui. Con poco tiempo de diferencia eran fusilados cerca de Madrid los tres militantes del FRAP José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y José Humberto Baena.

Los últimos días de Txiqui fueron un ejemplo de entereza. Cómo cuando le dijo a su madre: “Perderás un hijo, pero ganarás muchos”. Y en una nota a su familia, recordó unos versos, atribuidos a Che Guevara, que son el epitafio a su tumba: “Mañana, cuando yo muera, no me vengáis a llorar. Nunca estaré bajo tierra, soy viento de libertad”.
La repulsa internacional por aquellos hechos fue enorme. Muchos países retiraron sus embajadores en Madrid. México pidió que España fuera expulsada de las Naciones Unidas. El 1 de octubre, el régimen organizó una manifestación en la plaza de Oriente de Madrid para enaltecer el dictador, a quien le quedaban semanas de vida.

Aquellos hechos sangrientos de septiembre del 1975 marcaron a mucha gente. Luis Eduardo Aute llevó los últimos asesinatos legales de Franco a la canción “Al amanecer”. Fue un 27 de septiembre de hace cuarenta años. En varias ocasiones se han hecho homenajes a los últimos ejecutados de la dictadura, y en el caso de Txiqui un grupo de activistas catalanes, como Josep Sellarès, lo recuerda cada año. Ahora, el Ayuntamiento de Cerdanyola del Vallès le quiere levantar un monumento en el mismo lugar donde fue fusilado.

El 27-S, los ciudadanos de Cataluña son llamados a votar su destino. Una ciudadanía ejerciendo su derecho soberano en la palabra es siempre un homenaje a quienes combatieron para hacerlo posible. Este día muchos recordarán el grito roto de Txiqui y los otros cuatro ejecutados.

@JmRLluch

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Estimado monarca (o cómo se tenga que decir), de David Abril (traducción del catalán)

04/08/2015

Estimado monarca (o cómo se tenga que decir)
Por David Abril en Vilaweb : http://www.vilaweb.cat/noticies/estimat-monarca-o-com-correspongui/

Te escribo estas líneas para excusar mi asistencia y la de mi partido, Mes por Mallorca, del cual soy portavoz en el parlamento, a la recepción que ofreces mañana en la Almudaina.

Primero, porque si no creo en los Reyes de Oriente, no sé por qué tendría que creer en ti ni en la naturaleza de tu autoridad. Sí, lo dice un papel que denominan constitución, que ni tú ni yo tuvimos la oportunidad de votar, porque no teníamos edad (y ya van así casi dos generaciones) y que convierte el principio de igualdad de este país en una quimera, porque nos hace diferentes, a ti y a mí, con los tuyos y los míos. Tuve que prometer hace unas cuántas semanas (por imperativo legal, eso sí) guardar fidelidad sobre este mismo documento que, día sí día también, acontece papel mojado, sobre todo cuando se trata de proteger los derechos más fundamentales de sus presuntos súbditos, como por ejemplo la educación, la sanidad, la vivienda o el derecho de decidir sobre cualquier cosa que nos afecte.

Segundo, porque además de no creer en reyes, aunque sean campechanos y se casen con plebeyas, tampoco me son simpáticos los dictadores, como el que nombró a tu padre sucesor suyo. El año pasado tuvisteis la oportunidad de enmendarlo y de estar a la altura de las exigencias democráticas de la sociedad expresadas claramente el 15-M, pero no fue así. ¿Hacía falta volver a esquivar la democracia y asegurar la sucesión de tu padre con un procedimiento ‘exprés’ junto con los grandes partidos de un sistema político en decadencia? ¿No habría sido el momento de escuchar el pueblo, de abrir un proceso constituyente en qué pudiéramos decidir, entre más cosas, quién tiene que ser nuestro jefe de estado? Obviamente, Felipe, si hubieras querido hacerlo, te podrías haber presentado a las elecciones, como hice yo hace un par de meses y, si hubieras tenido suficientes votos, te habrías ganado el cargo. Aunque dudo que hubieras querido optar, con los enormes sacrificios que os toca hacer a tú y a los tuyos, y con todo aquello a lo que tenéis que renunciar últimamente, según explica la propaganda oficial.

Tercero, porque las vacaciones de tu familia hace años quizás eran una de estos iconos veraniegos que contribuían al turismo a nuestra isla y, aunque no se ha elaborado nunca un estudio o sondeo sobre esta cuestión, habría que recordar que habéis sido doblemente subvencionados por los mallorquines durante todos estos años. Primero, con el presupuesto de la Casa Real vía impuestos y presupuestos generales; segundo, con los gastos ‘extra’ de esta estancia, incluyendo prebendas como por ejemplo el yate Fortuna, que algunos empresarios y el pueblo de las islas regalaron a tu padre, del cual también has disfrutado, y que, aunque nos lo ha vuelto, nos continúa costando dinero.

Tampoco es que algunos miembros de tu familia, como por ejemplo tu hermana y tu cuñado, hayan contribuido nada a la buena imagen de una tierra castigada por la corrupción de sus políticos, sino que han formado parte activa de esta lacra. En este punto tengo que agradecerte que incluso tú mismo lo hayas advertido y les quitaras hace poco el título de duques de Palma, porque su actitud manchaba el buen nombre de nuestra ciudad, que es la capital de esta tierra. Y que, por cierto, es así: Palma, a palo seco (no ‘de Mallorca’).

Cuarto, porque este año se cumplen trescientos años del hecho que otro Felipe de tu mismo linaje, Felipe V, liquidara las instituciones y las leyes propias del antiguo Reino de Mallorca por derecho de conquista, porque ya hace siglos se sabía que para administrar unas cuántas islas hacían falta instituciones y gobernantes próximos, que velaran por los intereses de unos pueblos condicionados por el hecho de estar rodeados de mar. Tampoco se conformó con aquello, y prohibió nuestra lengua y costumbres con el designio de hacerlas desaparecer, cosa que obviamente no consiguió pero que causó mucho mal porque, incluso hoy, el catalán no puede tener un uso normalizado. Por todo este mal causado, aunque tú no te sientas corresponsable de los actos de tus antecesores (los de tu misma sangre azul), este tricentenario sería un buen momento para que pidieras perdón. Pero contrariamente a esto, veo que, como jefe de las fuerzas armadas, celebráis los tres siglos de ocupación militar de las islas. Así, sin complejos.

Finalmente, me ha ofendido tu reacción a las insinuaciones de algunos de mis gobernantes por la apertura del recinto de Marivent (y por cierto, no solamente de los jardines): has dicho que te parecía bien, que podíamos hablarlo. Y no, nuevamente, esta no es la actitud. Me gustaría recordarte que al poco de nombrarlo su sucesor, hace cuarenta y dos años, Franco cedió el palacio a tu padre para que disfrutarais de vuestras vacaciones. De este modo violasteis la voluntad de la familia del pintor Saridakis para que el espacio estuviera abierto al público y se compartiera su arte. Habría sido un gesto mucho más generoso con la sociedad que no cazar elefantes. Esta cesión se mantiene por un acuerdo de la diputación de entonces (que hoy es el gobierno autonómico). Y los grupos políticos de la actual mayoría de izquierdas hemos decidido que podéis continuar veraneando aquí, si queréis, pero que el resto del año las instalaciones tienen que estar abiertas en el pueblo. Por lo tanto, y con todo el afecto, nos importa bien poco tu opinión en este asunto: es un mandato al cual daremos cumplimiento.

Por todo esto, entenderás que no me apetezca ir a la recepción a que nos invitas. Otra cosa sería que hubieras decidido, como hacen otros jefes de estado, incluso en países poco o nada democráticos, como por ejemplo el estado vaticano, visitar las instituciones que representan aquellos que te acogen: el Ayuntamiento de Palma, el Consejo Insular, el parlamento, el consulado…, ponerte a disposición de los representantes de este pueblo y mostrar agradecimiento sincero por todo aquello que os hemos dado. Tan sólo en este caso, podrías haber contado conmigo.

Atentamente,

David Abril, diputado y portavoz de Mes por Mallorca en el parlamento

@JmRLluch

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Carta abierta a Felipe VI , de Ramón Cotarelo (traducción del catalán)

24.07.2015
Carta abierta a Felipe VI

De Ramón Cotarelo en Vilaweb (http://www.vilaweb.cat/opinio_contundent/4457999/carta-oberta-felipe-vi.html)

Querido señor:

En 1716 un antepasado suyo, Felipe V, abolió de un plumazo los derechos y las libertades catalanas después de haber sometido Barcelona mediante una conquista militar. Trescientos años después el destino quiere que venga usted a impedir que los recuperen.

Acaba de largar un discurso a un gobernante democrático, elegido en las urnas (no como usted), el contenido esencial del cual consiste a recordar la necesidad de respetar el principio de supremacía de la ley, sin el cual no es posible la sociedad civilizada.

¿Con qué autoridad se lo dice a un presidente que, como él mismo ha señalado en una entrevista posterior, no se ha saltado nunca la ley? Contestamos esta engorrosa pregunta.

Su autoridad personal en la materia que, en calidad de republicano, este bloque no reconoce, es inexistente. Su poder viene directamente de la designación de un militar sedicioso, un delincuente perjuro que se rebeló contra su gobierno, y usted no ha tenido el coraje ni la fuerza de refrendarlo mediante una consulta ciudadana, un referéndum en que se decida si se quiere mantener la monarquía o si se prefiere la república, el último régimen legítimo que hubo en España, dado que el suyo no lo es.

Usted no tiene ninguna autoridad, pero se hace eco de la del gobierno español, este sí elegido por sufragio universal. Es este gobierno, el que lo ha enviado a Cataluña a recitar el catón elemental del estado de derecho: el respecto a la ley, que obliga todo el mundo, incluidos los gobernantes.

En términos abstractos esto es cierto. En términos concretos, ahora y aquí, en España, no sólo no es cierto, sino que es una burla. El gobierno que exige a Mas cumplir la ley, la cambia a su gusto, unilateralmente, sin ningún consenso, gracias a su rodillo parlamentario cuando le conviene, de forma que la ley ya no es una norma de razón universal, general y abstracta para el bien común, sino un dictado de los caprichos del gobierno del PP que, como sabe perfectamente, es lo más corrupto, arbitrario e incompetente de la segunda restauración. Lo aclara un solo ejemplo: el mismo día en que el presidente de este gobierno, un hombre sin crédito ni autoridad, sospechoso de haber sido cobrando sobresueldos de procedencia dudosa durante años, denuncia que los soberanistas catalanes intentan  ‘cambiar las reglas del juego’ desobedeciendo la ley, sus acólitos presentaban un proyecto de ley de reforma del sistema electoral español para cambiar las reglas de juego a tres meses de unas elecciones. Y nadie en España, ningún medio de comunicación ni ningún publicista, ha denunciado esta arbitrariedad, esta ley del embudo.

Ciertamente, los gobernantes dicen que, si a los catalanistas no les gusta la ley, pueden cambiarla, pero legalmente, cómo han hecho ellos. No lo considero a usted una lumbrera, pero imagino que no le debe de pasar por alto la impúdica hipocresía de este razonamiento, porque los catalanes no serán nunca mayoría como catalanes en España y, por lo tanto, no podrán materialmente cambiar la ley y quedarán condenados a vivir bajo la que la mayoría les impone. Siempre. De esto, por si no lo sabe, se llama ‘tiranía de la mayoría’ y es tan odiosa como la de la minoría.

No, señor, la cuestión ya no es respetar la ley. La cuestión es la legitimidad, o sea, mucho más profunda y antigua. Pero, para no abusar de su paciencia, se lo expondré en tres sencillos pasos imitando la triada dialéctica hegeliana que sirve para explicar la evolución de la realidad, pero también su involución.

Primero hubo una guerra civil y cuarenta años de dictadura que forjaron una realidad española en que se mezclaban los sueños de fanfarrias imperiales con los harapos de un país tercermundista, gobernado por los militares y los curas, como siempre. Fascismo, nacionalcatolicismo, centralismo, ignorancia, represión y robo sistemático. Era la tesis.

Después llegó la transición, la negación de la tesis, la antítesis. España se convertía en una democracia homologable a la del resto de europeas. Se negaba la dictadura. El estado se descentralizaba y devolvía libertades a los territorios, se promulgaba una constitución que consagraba la separación de la iglesia y el estado y se propugnaba un estado social y democrático de derecho. Y se acariciaba la ilusión de que era posible una continuidad normal del estado, por encima de los avatares históricos.

Finalmente llegó la negación de la antítesis, la negación de la negación, la síntesis. Con el triunfo agobiante del PP en 2011 volvió el espíritu de la dictadura, el gobierno de los curas (o de sus sectarios del Opus Dei), el nacionalcatolicismo. Se conservó el caparazón de la constitución, pero se la vació de contenido con la ayuda del principal partido de la oposición, cómplice de la involución. Y así se procedió a recentralizar el país, atacando el régimen autonómico y burlando las expectativas catalanas, de forma que su estatuto no tiene contenido. De nuevo con la ayuda del PSOE y la colaboración diligente de todas las instituciones del Estado. La que más se ha usado ha sido un Tribunal Constitucional carecido de todo prestigio y autoridad moral porque es compuesto de magistrados al servicio del gobierno o sectarios del Opus Dei, con su presidente al frente, militante y cotizante del PP.

Así se encuentra actualmente España, señor. Un gobierno de neofranquistas y nacionalcatólicos emperrados en imponer sus convicciones como ley de la colectividad, mordisqueado por la corrupción, basado en un partido que algún juez considera una asociación de delincuentes. Un gobierno que ha generado una involución sin precedentes, una grieta social profunda (lea las estadísticas sobre la pobreza, las de desocupación, las de productividad…, las verdaderas, no las que fabrican esta pandilla de mentirosos) y una grieta territorial mucho más profunda, que él mismo reconoce de una gravedad extrema y de la cual es el único responsable por incompetencia, autoritarismo y corrupción.

¿Cree que este gobierno tiene autoridad para hablar de la ley? ¿ La tiene usted?

No se extrañe que los catalanes quieran librarse de esta tiranía personificada en estúpidos provocadores como aquel que quería ‘españolizar los niños catalanes’. Muchos más, si pudiéramos, haríamos el mismo. No quieren, no queremos, volver a vivir el franquismo.

Y usted, tanto si le place como si no, lo representa.

@JmRLluch

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Cuando Iceta elige a Hitler (Traducción del editorial de Vilaweb, de Vicent Partal)

Original en catalán en Vilaweb :http://www.vilaweb.cat/editorial/4216858/quan-iceta-tria-hitler.html

Por Vicent Partal  (director@vilaweb.cat)
27.10.2014
Cuando Iceta elige a Hitler

Las declaraciones de Miquel Iceta ayer a Catalunya Radio, identificando las elecciones plebiscitarias con el nazismo, no son únicamente lamentables: son incomprensibles. Iceta actúa con una mala fe y una demagogia que no tienen perdón. Y no lo digo por el raído recurso al nazismo. Iceta sabe perfectamente que el nazismo no tiene nada que ver con el movimiento soberanista de Cataluña. Y que, si de caso, si el nazismo tiene que ver con algún contendiente político hoy, es con el españolismo. Lo sabe perfectamente. El problema no es muy bien este. Lo que quiero remarcar es que hay una cosa que convierte en repugnantes sus palabras: la manipulación que hace de la historia de su partido. Porque el PSOE es, precisamente, el protagonista esencial de una de las elecciones plebiscitarias de más renombre en la historia política mundial.

Hablo del 12 de abril de 1931. En cumplimiento del pacto de San Sebastián, las fuerzas democráticas acordaron convertir las elecciones municipales de aquel día en un plebiscito sobre la monarquía. Y esto fue impulsado fundamentalmente por Manuel Azaña y por el líder socialista vasco, Indalecio Prieto. Prieto mismo ideó el eslogan que daba carácter plebiscitario a las elecciones. Dijo que en aquellos comicios España se tenía que pronunciar: ‘con el rey o contra el rey’. Dudo que Iceta pueda ignorarlo, puesto que es un estudioso de la política y de la historia de su partido y este hecho no es precisamente menor ni oculto: la Fundación Indalecio Prieto publicó un libro precisamente con este título en 1999 y algunos discursos en los qué repitió aquel lema tan celebrado están colgados a la web. Recomiendo al señor Iceta que haga el favor de leer éste, especialmente interesante por las concomitancias evidentes con el periodo actual.

En aquel discurso, Indalecio Prieto dice: ‘Predico la necesidad del agrupamiento de todos aquellos que podamos coincidir en el afán concreto y circunstancial de poner fin al régimen monárquico.’ Y remarca: ‘Se tiene que estar con el rey o contra el rey. El rey tiene que ser el hito que nos separe. El rey es un hito separador entre los partidarios del régimen, sean cuales sean sus apellidos y su significado, y quienes somos sus adversarios.’

Y todavía acaba diciendo: ‘Derrocaremos la monarquía y cuando hayamos derrocado el régimen monárquico, cuando hayamos instaurado una república, que cada cual, dentro del espacio anchísimo de la democracia, propugne por el triunfo de sus ideales con todo el ímpetu que quiera.’

Esto que Prieto define, sustituyendo la palabra ‘rey’ por la palabra ‘independencia’, son las plebiscitarias que nos proponen hoy. Y es evidente, por lo tanto, que Iceta habría podido encontrar en su compañero socialista una inspiración nítida, no tan solamente sobre todo esto que pasa hoy en Cataluña, sino incluso sobre el por qué hay que hacerlas y sobre el cómo es debido hacerlas. Unidos contra el régimen, superando temporalmente las diferencias ideológicas y marcando un hito —en aquel caso el rey, ahora la independencia— que delimita quién está en un lado y quién está en el otro. Y si todavía tenía ninguna duda tan solamente hacía falta que mirara la portada del Heraldo de Madrid (ver fotografía: http://ca.wikipedia.org/wiki/Heraldo_de_Madrid#mediaviewer/File:13_d%27abril_portada.jpg),  donde el diario progresista de la época afirmaba con la tipografía más gruesa: ‘En el gran plebiscito de ayer España votó por la república.’ Y todo el mundo entendía que ‘el gran plebiscito’ quería decir las elecciones municipales.

Con todo, Iceta ha preferido compararnos de una manera confusa y zafia con el nazismo. Y para explicar qué son unas elecciones plebiscitarias ha querido recurrir a unas que no se pueden comparar, ni de lejos, con las que trajeron la república. Lamentable. Triste. Vergonzoso. Intolerable.

(PD. A las ocho de la tarde, visto el revuelo, el PSC ha enviado un comunicado en que Iceta afirma, para complicar las cosas todavía más, que ‘los ejemplos históricos de elecciones plebiscitarias no son precisamente felices’. Sólo para que conste: yo estoy orgulloso de aquello que hicieron nuestros antepasados el 12 de abril de 1931. Ellos, Iceta y este PSC tan extraño, ya no sé ni que deben de pensar…)

La opinión de los subscriptores.

Octavi Monsonís

Qué será que no me sorprende esto de Iceta? Es una muestra fehaciente de la carencia de mensaje político de los socialistas catalanes. Cómo no saben ofrecer alternativas al independentismo, se dedican a descalificarlo con otra criminal banalización del nazismo.

Iceta piensa, iluso, que si la españolada la dice más gorda obtendrá más votos. Y no se da cuenta que el españolismo de derecha y de izquierda ya está ocupado por el PP, Ciutadans y una parte de Iniciativa (sin contar Podemos, que no sabemos qué carta jugará).

Para mí, el PSC sobra. Ya no tiene espacio ni mensaje y lo único que le queda es una agonía más o menos larga hasta que alguien decida cerrar la parada. De hecho, Esquerra ha ido haciendo últimamente un discurso más socialdemócrata y va recogiendo las fugas del PSC.

Sólo puede subsistir un partido socialista si los cuadros y los militantes independentistas se salen del PSC y hacen otro partido. Cosa que acabarán haciendo si no quieren ser arrastrados a la nada, que es el lugar a donde los conduce el PSC.
Estos son los que interesan. Y a ellos apelo, contemplaréis con los brazos cerrados cómo se acerca el 9 N sin decir ni mu? Vuestra conciencia os permitirá no hacer nada para que gane el Sí-Sí? Preferís seguir las directrices de la dirección del partido y continuar fuera de la ilusión de millones de ciudadanos por crear un estado nuevo más justo y más catalán?

Venga, meneaos, que el tiempo se os acaba.

Blanca Sierra

Corre la voz que Iceta es un político astuto e inteligente; lo dudo: un político inteligente no pierde los estribos y el norte de una manera tan lamentable y grosera: se ve que el nivel de nervios y desorientación política en el PSC ha llegado a unos límites tales que ni el anterior Navarro y su comedia con la dama de la bofetada, pueden igualar. Lo que ha dicho Iceta es muy grave: un político decente presentaría la dimisión inmediata por su incapacidad para evaluar la situación de nuestro país y los anhelos de libertad de su gente; el presidente Rajoy dice que nos vamos hacia la época medieval e Iceta viene a decir que nos vamos hacia la época del fascismo totalitario; Rajoy da risa pero Iceta da miedo, mucho miedo.

Pep Agulló

Algún día, haciendo uso de nuestra soberanía, quizás esta repugnante utilización del nazismo para satanizar la voluntad mayoritaria de independencia, no saldrá de balde a estos individuos que lejos de defender su unionismo civilizadamente vomitan mentiras en un acto de cinismo sin límites. Aquí no hay discurso, hay desesperación porque la realidad les niega crudamente los argumentos, si los tienen.

Sr. Iceta, usted que calumnia con tanta ligereza, responda de sus responsabilidades políticas de un partido (PSC-PSOE) que cuando dice “este país” siempre se refiere en España, un partido que desprecia la figura del presidente de Cataluña hasta degradarla por debajo de la de senador español, un partido que vota siempre junto al PP en Madrid en contra de los intereses nacionales de Cataluña, un partido que impide la equiparación de la lengua catalana con la española en las instituciones del Estado y de la Unión Europea, un partido que prohíbe la participación de las selecciones nacionales catalanas en las competiciones internacionales, un partido que ha dejado del gobierno español sin cumplir sus compromisos financieros con Cataluña, un partido que ha dejado un agujero de 8.400 millones de euros en las cuentas públicas de la Generalitat, un partido que se ha negado a devolver a Cataluña el patrimonio documental que le fue robado por el franquismo y que se encuentra almacenado en Salamanca, un partido que favorece la persistente expoliación de Cataluña cifrada en 16.000 millones de euros anuales. Etc. etc.

Josep Guimerà

Recomendaría a los asesores del Sr. Iceta que controlen la incontinencia de su líder ya que, al parecer, por él mismo no sabe encontrar los límites exigibles en una persona psicológicamente equilibrada.

Josep Usó

Cuando un individuo con un cargo como el que ahora mismo tiene el señor Iceta se permite comparar la situación de Cataluña con el nazismo sólo demuestra dos cosas: Una mala fe fuera de medida. Una ignorancia absoluta.

Seguramente él sabe qué fue realmente, el régimen nazi. Y también que los europeos ya están hasta el gorro de comparaciones de casi cualquier cosa con el nazismo. Sólo hay que recordar la respuesta que recibió la eurodiputada de UPyD cuando comparó la Cataluña actual con el régimen nazi. Desde la CDU le dijeron: “Cualquier político alemán que dijera esto, tendría que dimitir inmediatamente”.

Sólo lo puedo entender el señor Iceta , que no comprenderlo, desde la más absoluta desesperación. Ni tiene partido, ni futuro, ni formas ni edad para ir a buscarse trabajo. Lleva demasiados años viviendo de un partido y de un sistema que ya es el pasado. Pero usted se quiso meter  donde está.

Ahora, si le queda una migaja de decencia, que pido perdón y que se vaya a su casa. Para siempre jamás.

Ramon Perera

La condena que el editorial hace de Iceta me parece contundente y plenamente justificada, me añado sin dudarlo.

Se suponía que Iceta tenía que intentar rescatar el PSC del mal camino al que lo había traído Navarro. Parece que más bien está haciendo lo que puede para acabar de hundirlo. La sensación personal que tengo es que si no fuera por acciones como esta, ni me acordaría de la existencia de este partido.

Me he enterado por la editorial de aspectos del Pacto de San Sebastián que ignoraba y puedo decir que todavía me siento más orgulloso de que mi padre fue una de las personas que votó para poder echar la monarquía.

Josep Almar

Iceta, un convencido de que las palabras se pueden tergiversar a conveniencia y si te equivocas, sólo falta que llames burros a los que no te han entendido.

Ignorando a conveniencia, manipulador y malvado ya está casi al nivel otros ignorantes políticos. Ya sabéis, España 3000 años de historia, unidad de destino, ‘una, grande y libre’.

Y el Presidente diciendo que volveremos a las cavernas. Ni hablar porque hay demasiados que nunca han salido. Prefiero vagar por el espacio infinito.

Jaume Bonet

Al final los del no irán a votar, encontrarán la manera de que los suyos lo hagan, la FES ya lo insinúa. Y con la pregunta de marras, con la posibilidad del si/no por los indecisos, y con las encuestas del CEO en la mano, a pesar de que es seguro que el no-no ganará también, es muy poco probable que el doble Sí tenga más de la mitad de los votos emitidos. Perder el tiempo con otras discusiones ahora es hacer el juego al adversario. Todas las  empeños se tienen que poner en convencer a la gente de que hay que votar Sí/Sí y no perder el tiempo haciendo volar palomos de listas unitarias o no unitarias. Si no todavía ganará la tercera vía de en Duran, a pesar de ser aquella que tiene menos votos.

Joan Josep Aguilera

Estoy muy orgulloso de pertenecer a la comunidad Vilaweb por el gran nivel de las editoriales.

La de hoy es excelente, me ha aliviado de la indignación que producen estos personajes (¿socialistas?) tanto de aquí como de allá cuando nos escupen con esta chulería.

Al fin y al cabo se retratan ellos solos y dan la razón a todos los que, hartos de tanta mentira interesada y traición, los han abandonado.

Jaume M.

Ramon Perera

La condena que la editorial hace de Iceta me parece contundente y plenamente justificada, me añado sin dudarlo.

Se suponía que Iceta tenía que intentar rescatar el PSC del mal camino al que lo había traído Navarro. Parece que más bien está haciendo el que puede para acabar de hundirlo. La sensación personal que tengo es que si no fuera por acciones como esta, ni me *enrecordaria de la existencia de este partido.

Me he enterado por la editorial de aspectos del Pacto de San Sebastián que ignoraba y puedo decir que todavía me siento más orgulloso que mi padre fue una de las personas que votó para poder echar la monarquía.

Josep Almar

Iceta, un convencido de que las palabras se pueden tergiversar a conveniencia y si te equivocas, sólo falta que se los digas burros a los que no te han entendido.

Ignorando a conveniencia, manipulador y doliendo ya está casi al nivel otros ignorantes políticos. Ya sabéis, España 3000 años de historia, unidad de destino, ‘una *grande *y *libre’.

Y el Presidente diciendo que volveremos a las cavernas. Ni hablar porque hay demasiado que nunca han salido. Prefiero vagar por el espacio infinito.

Jaume Bonet

Al final los del no irán a votar, encontrarán la manera de hacerlo hacer en los suyos, la FES ya lo insinúa. Y con la pregunta de *marres, con la posibilidad del si/no por los indecisos, y con las encuestas del *CEO en la mano, a pesar de que es seguro que el no no ganará también es muy poco probable que el doble Sí *tengui más de la mitad de los votos emitidos. Perder el tiempo con otros *discusions ahora es hacer el juego al adversario. Todas las *messions se tienen que poner a convencer la gente de que hay que votar Sí/Sí y no perder el tiempo haciendo volar palomos de listas unitarias o no unitarias. Si no todavía ganará la tercera vía de en Duran, a pesar de ser aquello que tiene más pocos votos.

Joan Josep Aguilera

Estoy muy orgulloso de pertenecer a la comunidad Vilaweb por el gran nivel de las editoriales.

La de hoy es excelente, me ha aliviado de la indignación que producen estos personajes (socialistas?) tanto de aquí como de allá cuando nos escupen con esta chulería.

Al fin y al cabo se retratan ellos sólo y dan razón a todos los que, *tjps de tanta mentira interesada y traición, los han abandonado.

Jaume M.

El comentario del señor Iceta se asqueroso. Sencillamente porque, además de ser falso, mete al PSOE catalán en las cavernas del españolismo más extremo, solitario y agresivo que tienen.

Si, como bien dice  Vicent, sabe lo que dice y está en su sano juicio, es que ya no se los queda ninguno otro recurso. No hay discurso del no razonable, no encuentran lugares de debate donde ganar la partida. Recurso final, embadurnar, gritar, menospreciar. Si el PSOE decide, finalmente, competir por el espacio de C’s y PP dentro del Parlamento, sin equidistancias es que, primero, Artur Mas le ha cerrado la puerta (no quiero imaginar al presidente electo pactando la legislatura después de esto), y segundo, es que la base electoral ya es estrecha y hay que dar zarpazos y mordiscos para tenerla contenta.

Entre edad mediana, nazismo, espacio sideral, ciencia ficción, etc., quizás que se pongan de acuerdo y nos digan a dónde iremos a parar, es para preparar las maletas y saber que meto para el viaje y el destino. Quizás haya que renovar el armario.

No esperéis mucho de esta gente. El socialismo catalanista que estructuró el país es un leve recuerdo y una melancolía para nostálgicos (como el PSUC de antes de Paco Frutos, hay que decir también).

Nosotros dejemos hacer, que se hace tarde y (quizás) quiere llover. El 9N nos va a dar trabajo, no el que querríamos, pero también lo haremos.

@JmRLluch

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